Hay días en que el viento sopla tu nombre
aunque yo no lo diga.
Las estaciones pasan,
pero el otoño siempre vuelve contigo.
A veces me pregunto
si tú también piensas en mí
cuando las sombras del día se alargan
y la noche se hace más fría.
He intentado soltar el hilo,
cerrar el libro,
romper la carta.
Pero todo vuelve…
tus risas escondidas,
tus silencios llenos de palabras.
No es que no quiera seguir,
es que aún no aprendo
a caminar sin tu eco.
Y sigo pensándote,
no por costumbre,
sino porque en ese pensamiento
todavía vivo.