Eres faro en la tormenta,
voz de fuego y claridad,
arquitecto de las almas
que despiertan al pensar.
Tienes manos de paciencia,
corazón de inmensidad,
y en tu pecho el eco eterno
de un saber que sabe amar.
No es la tiza lo que deja
en el aire su señal,
es tu esencia la que queda,
es tu huella inmortal.
Y aunque el tiempo te retire,
y la escuela quede atrás,
tu enseñanza va en el viento,
nunca deja de volar.
Oulai Cedric, Estudiante en Master II de Didáctica y traducción (UFHB)