PEREGRINOS DE NADA
Entre la acera y el viento
la misericordia camina,
en esos pasos cansados,
en manos extendidas.
Miradas inertes
ante el dolor ajeno.
¿Quién reinicia el alma
de esta humanidad
que necesita contacto?
Peregrinos dispersos,
ocupados en sus necesidades
—anhelando lo que destruye—,
ciegos al clamor de la tierra.
Cuándo se darán cuenta
que no son dioses
y que el hombre se completa
cuando deja que otro le ayude
a sostener el peso del cielo.
LMML.