Atando una soga al buen, vil cielo.
Lamiendo mis llagas de maíces,
dejando la huella de mis raíces...
así ante todos yo me revelo,
sin intención de causar revuelo.
La ninfa posando en sus claveles,
enamorado de sus lunares;
caen las cascadas de maría,
a mi alma, cuál desnuda gumía.
¡Salve amor prohibido! De pesares...
Derechos Reservados en Proceso.