Cumplo 22 años en un par de meses,
Debí haberme graduado este año,
Y cumplir tantas promesas, propias como ajenas,
Pero desde que cumplí los 18, la vida no me deja de dar golpes,
Una a una me golpean las olas,
Y pensé haber reunido lo necesario para nadar,
Estoy desprotegida y sola,
Entre más sumerjo en el basto mar del sufrimiento,
A bocanas trato de respirar un poco de aire y continuarme hundiendo,
No hay nada a flote que me deje estabilizarme un rato,
Y confundo mis lágrimas con las del mar,
El sol penetra la tensión del agua,
Se incorpora en sus moléculas,
Y en lo profundo se deja mirar,
Veo barcos llenos de gente que no necesita nadar,
Pero lo intento, trato de llegar a la superficie,
A abrazadas, con mi cara morada de no poder respirar,
No puedo rendirme, no puedo,
Veo a personas que nadan mas rápido, más fuerte,
Con cascos, con oxígeno, con ayuda de la mano de los demás,
Y me siento sola,
Y entre más me arrastra la marea, se mirar de reojo quien está detrás,
Si me parece difícil a mi estando entera,
¿Qué será de los que están detrás?,
Entonces, dejo de quejarme,
Y me vuelvo inquieta,
Observo todo lo que pueda mirar,
Romantizando hasta el molusco más pequeño que pueda alcanzar,
Suena egoísta mis tristezas cuando más triste ha estado mi mamá,
Creo que, si soy positiva y dejo de gritar,
Me dejo llevar en lo profundo de las olas,
Y respiro, en vez de suspirar,
Puedo llegar a sentirme plena,
En vez de pensar en desvivirme en mi propio mar,
Sera solo un hasta luego, un hasta pronto,
Hasta que reúna los medios para llegar a mi lugar.