Abuelita
Incansable guerrera, de buena raíz,
fuerte como un roble,
suave como una flor.
de noble y gran corazón.
Difícil tu faena, temprana e inesperada,
tristezas, carencias, pena y dolor,
recompensadas con gran pasión,
pues en la cocina encontraste tu salvación
para compartirla con hijos, nietos, bisnietos y amor.
Hoy, ejemplo de muchos,
que deseamos se borre tu dolor
con nuestro infinito amor,
y tu corazón abra como bella flor.
Agradecida, vengo a regalarte,
una cuna de amor,
para mecerte entre mil brazos,
que te regresarán a tu máximo resplandor.
Y desde mi generación,
sólo te digo:
¡Gracias abuelita por darme tu corazón!