María Guadalupe Cruz Guerrero

Abuelita

Abuelita

 

Incansable guerrera, de buena raíz,

fuerte como un roble,

suave como una flor.

de noble y gran corazón.

 

Difícil tu faena, temprana e inesperada,

tristezas, carencias, pena y dolor,

recompensadas con gran pasión,

pues en la cocina encontraste tu salvación

para compartirla con hijos, nietos, bisnietos y amor. 

 

Hoy, ejemplo de muchos,

que deseamos se borre tu dolor

con nuestro infinito amor,

y tu corazón abra como bella flor.

 

Agradecida, vengo a regalarte,

una cuna de amor,

para mecerte entre mil brazos,

que te regresarán a tu máximo resplandor.

 

Y desde mi generación,

sólo te digo:

¡Gracias abuelita por darme tu corazón!