_La flor y el viento_
Una flor blanca en el llano
despertó con la mañana,
y al sentir brisa temprana
extendió su débil mano.
“Viento suave, luz lejana,
qué dulzura traes en ti…
¿será amor lo que sentí
al rozarme la ventana?”
Y el viento, sin detenerse,
le dijo: “Soy el que va.
No busques donde está
lo que no puede quedarse.”
Mas la flor no se marchitó
por no poderlo abrazar;
creció sabiendo esperar
al soplo que la tocó.