Vivimos sorprendidos
en cada instante
porque todo nos excede;
somos ínfimos eslaboncillos
de una cadena desconocida e inmaterial
que tiene múltiples grados de libertad
en su movimiento
y jamás se detiene ni regresa;
perpetua energía
que pretendemos asirla
mediante amor, esperanzas, instintos, emociones,…
sin embargo,
siempre toma rumbos inciertos,
invislumbrables, …