Dulce miel para los labios
de los genios, que se adornan
con la infamia que soportan
entre tretas y entre engaños.
Suave, rozan los pulgares
temblorosos cual beatos,
y empuñan la pluma, y saben
que han de nacer garabatos
camuflados en radiantes.
Genios que usan laurel
de imaginada corona,
y a cada letra, a cada prosa
maldicen mas el papel
entre versos, que se ahogan.
¡No fueron ya suficientes¡
los consejos, las lecciones
para mentir en renglones
con engaño, eternamente¡
¡No han valido para nada
la humildad, o el buen hacer¡
para dioses, querer ser
haciendo malas jugadas.
Y resplandecen los versos
carentes, de contenido
y al mismo nacer están muertos
y aún así, los aplaudimos.
Genios de pluma de artista
dioses, de toda palabra
traficantes de poesía
presos, de su propia magia.