Un rayito tierno besó mi ventana,
trayendo su luz en la fresca mañana.
Susurro dorado que invade mi piel,
dejando en mis labios un dulce laurel.
Es como tu risa que brilla y me guía,
un faro encendido en mi noche vacía.
Si miro al cielo, lo veo brillar,
como tu mirada que me hace soñar.
Rayito travieso que juega en mi frente,
me dice en secreto lo que el alma siente.
Que aunque la sombra me quiera abrazar,
tu amor es mi fuego y mi despertar.
Quédate siempre, mi rayo dorado,
calienta mi alma, mi ser encantado.
Que aunque las nubes te quieran cubrir,
sé que en mi pecho vendrás a vivir.