La risa se desprendió
corrió por las calles
en busca de un rostro donde posarse
vio los rostros dormidos
los cadáveres deambular
por las mugrientas avenidas ,
escaló a las azoteas
en las vetusta plazas vociferó: ¿dónde hay un viviente?
la risa se entristeció, lloró
y hondamente pensó:
“hasta los muertos tienen agallas para morirse
sin reír”.
y la risa dejó de reírse
y después de lamentarse como Job,
se arrastró más allá del Cosmo
a preguntarle algún dios sobre el hombre
y respuesta no halló
aun los dioses desconocen al hombre
y la risa entonces se lamento,
malditamente más que Job.-