Baratza 02

Vestida en Cattleyas

 

(Soneto decasílabo) 

 

Si le dieras un poco de calma

a mis pasos cansados del mundo,

te daría en un beso profundo

lo mejor que le nace a mi alma.

 

 Pero, mientras, la noche me ensalma

el vacío que dejas oriundo, 

a mi vena le hierve un rotundo

deseo de latir en tu palma. 

 

Los caminos del vicio se encienden

por las calles ornadas de estrellas,

y no sé si mis huellas pretenden

 

ser letritas gritando hacia ellas.

¡Ay!, mis ojos llorosos no entienden

que te fuiste vestida en cattleyas.