Como cruz a cuestas
llevas los pesares.
Las ideas adversas
te asfixian.
Arrastras las penurias,
sufrimientos.
Y te ahogas
en un mar de lágrimas.
Al voltear la página…
En el lecho de rosas
te acobijas.
Parpadeas y haces
los sueños realidad.
Con el vals de las mariposas,
perseverancia y resiliencia.
¡Tu belleza es singular!