Luis Escobar Tagle

Dame la paz y el olvido

Ya la soledad 

ha entrado a mi rincón

agitando como ave

sus alas de otoño.

Tranquila soledad, dulce y sana,

tu aliento es de paz

y tu presencia de olvidos.

Me olvido pues del mundo,

me olvido que existo

para escuchar los vientos

de frescos amigos.

Amigo los prados, las sombras,

la alegria del sol, la romántica luna,

las húmedas hierbas

regadas por el amor de las lluvias.

¡Soledad divina!

muéstrame tus alas silenciosas

de paz en mi vida,

cubre mi techo

con rocíos de olvidos.