pasaba

Lo que escuché volviendo del vals de las ninfas.

Cuéntame los días grises de Verlaine,

su voz de lluvia azul  para decir te quiero,

esos largos paseos allá en las Ardennes.

 

Cuéntame algo de las estrellas, o del viento frío.

Cuéntame un verano sin tormentas y

de sueños vertiginosos que caen

en el agua como una mala fiebre.

 

Cuéntame la historia de ese camino

que era tan estrecho como las  costumbres.

Háblame despacio

de los muros frágiles que ocultan el silencio.

 

Cuéntame si lo sublime o lo ordinario

conocen la ausencia, el abandono o el amor

cuéntame si es con un silex sagrado

que la palabra se rompió.


Cuéntame el deseo

que quería que lo encantaran de nuevo.

O de ese  día de llovizna

Enamorado de un dorado jazmín.

 

Cuéntame la historia

de un genio maligno que conocía desde hacía mucho tiempo

a dónde van a dormir los sueños, la verdad

y dónde  están  los límites desconocidos de la eternidad.

 

Cuéntame la historia de un mago herido

que acompañaba a las estrellas en las largas noches de verano.

Cuéntame cómo lo diría Jaccottet

Con su pluma de infinito y la flama de la vida,

de qué color es el cielo cuando se duerme alrededor de tu cuello.

 

Cuéntame de qué luz es tu  pluma cuando escribes  un poema.

Cómo salvamos el amor de los estragos y del desgaste.

Cuéntame  cuántos

caminos trazados en las rayas de tu mano.

Cuántas esperanzas esperan detrás del cristal de la palabra.

 

Cuéntame algo de él

que fue mi oro y mi miel.

Cuéntame que me bastaría tan solo su nombre pronunciado quedamente

para llenarme de alegría, solo quiero saber algo de él.

 

 

P Sabag, safe creative.