Hoy mi cuerpo sepultado
entre piedras de una fosa,
se encuentra bajo la losa
entre muchos, olvidado.
Hoy son claveles y gladios
los que acompañan mis horas,
hoy silencio en mis memorias
que ayer, fueron mis poemarios.
Aquí descansa un poeta
en la tumba sin grabados
aquí está el escenario
de la muerte de mis letras.
Porque estando vivo pude
dar la vida a mis poemas,
y ahora siento esa pena
de ver que todo se pudre.
Y se me pudre la carne
con el paso de las horas,
y he entendido, que ahora
mis poesías las aplauden.
Por eso, muerto en las sombras
como el fénix, resucito
es por eso que ahora escribo
entre rimas escabrosas.
Que a pesar de estar aislado
encerrado en este nicho,
ni la muerte ha podido
privarme de lo que he amado.
Y estando muerto, escribo
y mis versos en penumbra,
se escuchan desde mi tumba
entre susurros y gritos.
Aquí yace el poeta,
que en vida nadie recuerda
aquí de nuevo se mezclan
lo muerto entre lo vivo.
Aunque preso en mi condena
por la muerte, me maldigo
y destrozo mis cadenas
escribiendo, lo consigo.
Soy Francisco, aunque muerto
de esta vida, me recuerdan
un poeta en el olvido
que siguen vivas sus letras.
Porque muerto… sigo vivo!