La luz disipa la oscuridad,
por eso los malos no te quieren.
Fantasmas se aferran y miran
detrás de ti en los espejos.
Pero ya no tienes miedo,
hace tiempo que no crees
en sus falsos reflejos.
Se difuminan más y más...
cuando más fe tienes
en lo mejor que viene
sin el falso control
de los pensamientos.
Creen que salvan al mundo
refugiados de sus contrarios
vetando la bondad hacia ellos.
No ven más allá de sus ideas,
no van a lo profundo
y, sin compasión, dividen.
Ay... qué difícil es
matar la intolerancia
sin amor,
sin tender la mano.
Qué fácil hallar resentimiento,
traición y odio.
Mentiras que son verdad
para quien las emite.
Perdónalos, Cristo.
¿A caso las nubes sienten
lo que digo?
Lo que se plasma aquí
puede que sea un sol sin universo,
sea la decisión de brillar
quien disipe la oscuridad.
No analizo
pues el vadeo de las aves
invita a vivir,
a plasmar el surco de la felicidad
en un vuelo plausible
con alas de palabras
sin pensar.
Si los payasos del circo
se agolpan creyendo hacer risas
y luego una cara fea se les dibuja,
nos metemos en un libro
de famoso autor...
Da miedo el disfraz,
lobos con piel de corderos.
Creen que eres como ellos,
para ellos son la luz
que hay en ti
y siempre quisieron...
De hecho, pueden serlo
unidos a la fuente
del amor eterno.
Dios los salve.
A aquellos que traicionan
cuando ya no les convienes.
No puedo ser más mártir
y adolecerme más de sus impías
lenguas falaces.
Pues hasta a Dios lo asesinaron
y yo a este no le llego
ni a la suela de sus zapatos.
Pongo todo en tus manos,
suelto el control.
Sea tuyo el juicio y la justicia.
Sea tu misericordia infinita
con todos.
Ayúdalos a salvarse,
a caminar por la senda del amor.