Escribiré para ti poemas y canciones.
Plasmaré en lienzo dorado un verso de amor.
Te diré al oído frases y oraciones
que eleven tu espíritu y borren tu dolor.
Construiré para ti un paraíso hermoso
donde serás la reina de una historia sin fin.
Te enseñaré en el cielo el astro más precioso
e invitaré a tu alma a un rico festín.
Me alegraré al ver tu mágica sonrisa.
Contemplaré tu rostro afable y lleno de luz.
Llenaré de amor tu mundo y, con la brisa,
refrescaré tu eterna y grácil juventud.
Miguel Ángel González Acosta
ASEL