ESE BESO TIMIDO DE OTOÑO.
Como rayo golpeó la puerta de mi alma,
tu mirada felina aquella otoñal tarde,
una lanza de fuego quemante que aún arde,
en mi alma vieja aún de tí enamorada.
Recorrí con mis ojos el mustio paisaje,
que el viento dibujaba en el camino,
un mapa trazando mi doloroso destino,
con tu mano ausente en solitario viaje.