Era en la Calle Limón
bajo su luna de nieve,
modesto fin de semana
con impensados claveles
en el alma. El viento húmedo
huía con sus desdenes
y afuera la muchedumbre
vivía su luz más breve.
Una figura pequeña
de ojos rasgados y alegres,
la voz de ninfa de invierno
y el torso erecto e inerme
venía a buscarme, cuando
era mi color el verde
y estaba mi tiempo vano
nutrido de horas infieles.
Como hablaste y describías
la ansiedad en una suerte
de frustaciones de amor
-esas palabras tan crueles-
soñabas tu juventud
junto a la laguna leve,
una pasión disipada
en otra aventura débil
que mi sentido de artista
rescataba de la muerte ...
Hasta aquí. Razones yertas.
Tú cuerpo de diecinueve
veranos me deslumbraba
con aquel deseo tenue
-afrodisíaca imagen
de rojos labios ardientes-
No me atreveía soñar,
tus brazos, en una especie
de angustia y desesperanza,
comenzaron a envolvermerme.
Las manos de suave brisa
por mi nariz y mis sienes
en una caricia extraña
que desde el pasado viene
y me busca en la memoria
que intenta volver y ...muere.
Tus ojos en mi mirada
los labios en una serie
de besos vivos, quemantes,
en una sed incipiente ...
Lo demás fue y no siguió
como una historia indeleble,
una noche en una grieta
que se cerró para siempre ..
cuyos minutos de acero
me circundan y me obseden...
y en estrofas de romance
quieren brillar y aparecen
con estas letras seniles
evoco otra vez y vuelven...
Una joven en sus días
de amar, me busca y se atreve
a despertar mi psicosis
mi sicalíptico ente.
Recuerdo tu minifalda,
y aquella región celeste
con que cubrías la rosa
tu rosa de mis placeres,
y desnudé tus instintos
estaban tus piernas entre
las mías y el mundo mágico
estaba ahí frente a frente.
No hubo palabras jamás
cargadas de encanto y mieles
como las tuyas la noche
de dos fatigadas pieles
cuando mi boca besaba
tus pezones de oropeles...
En el espacio quimérico
usando bien esos muebles
en jaelísticos broches
bajo la luna de nieve ...
Marcos H.