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Tronos de oro,almas de piedra

Despierta la indiferencia de la sociedad,

Ante las personas llenas de suciedad.

 

La hipocresía se ve demostrada,

Pues no hay jabón que limpie sus almas infectadas 

 

Deciden ignorarlos,como un fantasma errante,

Se dan de santos y son los únicos farsantes.

 

Con dulces palabras impregnadas de rencor deciden hablar de exclusión,

Cuando son los primeros que los ángeles caídos de la calle les producen repulsión.

 

Se sienten grandes con su paso insignificante,

Se sienten indestructibles cuando mueren de odio afable.

 

Por una miga de pan el mendigo se ahoga en llantos de pena,

Y ellos pasan de largo,demostrando indiferencia ajena.

 

Se mueren en las calles de hambre,se mueren en súplicas,

Ni el radiante maquillaje cubre sus acciones impuras 

 

Miran desde su trono juzgante de manjares mientras que ellos sangran gritando,

Mientras que sus existencias poco a poco se van apagando.