Romey

Confidencias ante la vela

La nostalgia reprimida avasayaba mi voluntad,

y vagaba sin hayar lugar ni calma cual huracán...

El cielo abierto era una amenaza de tronada,

y un agua gélida se cernía sobre esta morada...

Pero desde lejanías ignotas mi voz vino sola,

cayó del pico de un pájaro como ramita rota;

y ahora soy ese fresco viento que me yeva adonde

otra distinta o el eco de la mía parece que responde