Ricardo Elías Fara

EL GALLINERO (había una vez...)

...entonces la comadreja entró al gallinero, y mirando fijo al montón, sentía que tenía asegurada la cena. Total -se dijo- las plumudas solamente saben correr desgarbadas, cacarear histéricas y enloquecerse porque no vuelan.

Puso ojitos de ternura malvada, y empezó lo que había pensado... Unas por aquí, otras por allá, otras más allá cacareaban despavoridas.

Y en desorden ordenado, innumerables gallinas rodearon a la comadreja que se enfrentó con la mirada de las cacareadoras. El hedor le brotaba en el pelaje inmundo y traicionero, y en menos que canta un gallo, recibió tantos picotazos de las \"histéricas plumudas\" que nunca más volvió por ese gallinero, al menos. Dicen, algunas palomas mensajeras, muy amigas de las gallinas, que la comadreja ahora se hizo hervíbora.

Las gallinas, que sabían contar historias, cada noche recordaban a las nuevas generaciones que no hay comadreja tan feroz ni gallina tan cobarde. Todo es cuestión de cómo la comunidad se organice para echar al depredador...