William Pérez Mederos

Lo que no merecías

 

 

Creí que eras abrigo

y fuiste viento.

Pensé que traías agua

y solo eras espejismo.

Me vestí de confianza,

te entregué mi fe,

y tú la cambiaste

por promesas sin alma.

Pero no te culpo.

A veces se pierde lo que nunca se tuvo.

Y en esa pérdida,

yo me encontré.

Las heridas duelen,

sí,

pero también enseñan.

Y hoy entiendo que mi amor

fue demasiado valioso

para que lo llevaras

como carga.

Tú no lo merecías.

Y por eso,

te dejo ir.