Era una noche de octubre
donde la oscuridad habla de amores
la Luna enamorada del tiempo
vagaba solitaria y soñolienta.
Perdido en la penumbra
caminaba abrazado al silencio
buscando en el tiempo perdido
el consuelo para su soledad.
Sentada en un banco de madera
se hallaba una solitaria doncella
perdida en las sombras de la noche
sumida en el despecho buscaba el olvido
¿Por qué una lágrima rueda por tu rostro?
acaso te sientes tan sola como yo?
preguntó muy consternado el doncel
también yo estoy llorando por dentro.
Al amparo de las sombras de la noche
unieron sus sentimientos, sus ansiedades
sus labios no hablaron sólo se besaron
sus brazos en silencio se enredaron.
La aurora se avecinaba anunciando el día
ellos se separaron, sin palabras
sin promesas, sin despedidas
sólo recuerdos tejidos a la luz de la Luna.
Lima, 4 de abril del 2025
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