El mundo me pertenece,
alas en las manos
rozando tu cara
parpadean tu mirada,
reparto felicidad,
es primavera,
un verso en la calle
de la plaza ambulante,
sin efecto se quedaron
las tardes nubladas,
rodeo tu cuello
y la alegría acaricia mi pecho,
son míos los días del viento,
son nuestras las huellas
y los sábados de seda,
sin espinas nacen flores.