Cristales rotos
conforman los recuerdos
de aquel poeta.
Fue en primavera,
cantaban los gorriones
sobre los tilos.
La vio, sentada,
debajo de las ramas,
y pensativa.
Estaba ausente,
mirando, silenciosa,
al infinito.
Cristales rotos,
dejaban sus pupilas,
en unas lágrimas.
Eran susurros
y el aire de una brisa
que los hería.
Gemía el alma,
sangrando y malherida
pensando en él.
Pero el pasado,
volvía en el presente
en unas rimas.
Y eran gorriones,
aquellos que imploraban
volver a amar.
Cristales rotos,
uniros, nuevamente,
de la \"A a la Erre\".
Rafael Sánchez Ortega ©
12/04/25