En esta almohadilla que reposan gravemente mis sueños, mis ideas, mis anhelos, dónde aletean mis nostalgias en el valle de la melancolía, siento los lunares de una mujer preciosa besándome con mordiscos los labios.
Siento el reposo de sus cachetes en mi rostro, y yo voy embriagado, y yo voy sumergido, yo me dejo llevar como un río, yo me dejo hacer, me voy haciendo, voy trazando, voy dejándome llevar por esa mano hasta abrir mis ojos y sentir la alegría de sus pestañas saltonas sobre mi.
Ahora en mi almohadilla ya no habitan ideas, ya no habitan anhelos, ya no aletean mis nostalgias, ya no siento el sueño, ya no tengo sueños, mi sueño se ha convertido en una realidad, la de tenerte en mis brazos besando cada lunar de tu bello rostro.