Yo no estoy tan roto
y sin ser tan sano
No tiré la piedra
ni escondí la mano.
No fuí pasajero
ni tan permanente
no fuí largo plazo
ni fuí tan urgente.
Te quise de golpe
me entraste a trompadas,
me desabrochaste de amor hasta el alma.
Y una tardecita,
común,
como todas
me pegaste un tiro
de dolor al torax.