Era un joven especial, siempre lo fue.
su sonrisa de niño bueno
lo acompañó hasta la madurez.
Su sueño: ser feliz en la felicidad
de todos los que lo rodeaban.
Siempre exquisito en su trato
en su apego por lo humano,
y servicio a la gente, como lema.
Siempre sonriente,
regalaba un “buenos días”
a la vida, al sueño por realizar.
al anhelo de volar sobre un cielo limpio,
donde el amor sea como los rayos del sol
resplandeciendo, iluminando, abrigando.
De mirada franca.
De manos construyendo…
siempre construyendo.
Desde niño creando, imaginando,
su mente trabajando,
su cuerpo siempre trabajando.
Era un ser especial.
su nobleza reflejada siempre
en su solidaridad, desde niño
sabía de solidadridad.
Nunca se lo vio perdiendo el tiempo.
Él siempre trabajó, aún en sus juegos de niño,
siempre trabajó. Siempre amo,
sus proyectos de vida .
¡Siempre amo.!
Y todos lo amábamos
Hasta el día en que sus alas crecieron
Y resplandecieron, abriéronse libres
y a la eternidad voló,
en busca de la perfección.
Ay querido David, sobrino amado
Cuantas huellas dejaste en esta vida
Que si sabios podemos ser,
solo sería si seguimos tu ejemplo
de esfuerzo y amor.