Te giras
si te miro,
me giro
si me miras,
asi evito la ceguera
que producen tus pupilas.
Observo tus dos muslos,
bien puestos, si caminas.
Las puntas de tu pelo
se mueven cual cortinas.
Un punto hay en tu pecho,
nido de golondrinas,
donde al lado del tuyo
mi corazón palpita.