“¿Donde puedo un ángel encontrar?” Rezaba un anuncio en la plaza del pueblo, con llamativos colores y letras muy grandes para que lo pudieran mirar.
Sentado a la orilla, un hombre Viejo y cansado, con tristeza y penar, quien al igual que su letrero desapercibido por los demás, pasaba sus días.
-¿Forastero de lejano pueblo, que traes en tu morral?
-Agua que alivia la sed, amor para quien se deje amar, salud para el enfermo, palabras para quien quiera escuchar.
-Yo solo busco un ángel! El hombre se puso a gritar. Viandante busca otro camino, aquí no te puedes quedar.
-¿Quién necesita un amigo, un compañero quizá? Tengo pan para el camino, sé abrazar, sonreír y acariciar, puedo asistir en la soledad, enjugar las lágrimas y la carga aligerar.
-¡Calla! Cierra tu boca imprudente aparecido, no interrumpas mis suspiros, calla tu boca, deja de hablar, aquí nadie quiere tus servicios, ¡yo solo quiero un ángel encontrar!
-Procuro para mis amigos, amor, respeto, paciencia y caridad, buen humor y también espiritualidad. Si alguien me quiere consigo, ¡aquí estoy! solo me debe llamar.
-Sal de aquí peregrino incoherente, que a mi ángel vas a espantar, llevo una vida buscándolo y no lo puedo encontrar, por aquí solo pasan locos que escogen mi letrero para venirse a anunciar. Vete, vete! Ya no quiero mas locos conmigo, no me interesa lo que tu puedas lograr, déjenme solo en mi pueblo esperando, yo se que mi ángel llegará.
-¿Quién necesita un amigo, un compañero quizás? Puedo sentarme contigo cuando solo no quieras estar, se también escuchar y hasta buenos consejos dar, puedo vivir aventuras, trabajar en equipo y ser leal, soy persistente y agradecido, tengo autenticidad. Hago también ejercicio y me gusta cantar, se barrer, trapear y hasta puedo cocinar. Si alguien quiere mis servicio solo me debe aceptar.
-Fuera de aquí peregrino imprudente ya no te quiero escuchar, no quiero volver a verte, solo quiero a mi ángel encontrar, aléjate de mi, no vuelvas a importunar.
-Es tiempo de partir, el tiempo se ha agotado ya, yo seguiré mi camino, a otros pueblos debo llegar. Levantaré mis dones, recogeré mis gracias, secaré mis lágrimas, sacudiré mis sandalias y levantaré mis alas. Y tú, hombre viejo y cansado, sigue llorando no pares de llorar que mañana consciente estarás de que no hay peor ciego que quien se niega a mirar.
¡Llora, hombre necio y sigue buscando,
Llora, sigue llorando, tu ángel ha vuelto a volar!
E. Mendoza
- Autor: Erika Mendoza (Seudónimo) ( Offline)
- Publicado: 28 de mayo de 2012 a las 06:00
- Categoría: Amistad
- Lecturas: 126
Comentarios6
En cada uno de tus versos
veo tus sueños de amor
y hasta diviso algun dolor
que alguna ves fue tu dueño,
mas tus versos son perfectos,
llenos de melodias
una flor echa poesia
de mil te amo y mil te quiero. BESITOS
Ahhh muy bellos versos. Y exactamente no hay peor ciego que el que no quiera ver. Ni peor sordo que ek que no queira escuchar.
Me encanto tu relato!!! Un placer leerte.
Abrazos
Muy bello relato,....interesante y sincero,..y una buena reflexión,...me encantó,...un cálido abrazo y una buena semana
Gracias a todos por sus comentaios,
un abrazo y mil bendiciones.
¡Que hermoso relato me regalaste en esta fresca mañana de esta nuestra bella TIJUANA!........me quedo absorto con la facilidad conque hilvanas cada una de las frases corporales de tan magnifico relato.
Recibe un abrazo y mi saludo respetuoso.
Muchas gracias mi querido Alejandro,
me complace y me llena de contento recibir tu comentario, me elogia y me hace sonrojar especialmente porque viene de un gran poeta como lo eres tu.
mi mas calido abrazo y hasta pronto
Que bellas letras y yo quisiera encontrar también un ängel, no importa que tu digas que somos necios.
Un abrazo
¿Quién necesita un amigo, un compañero quizá?
sabiendo ser amigo, a tu angel encontraras.
Abrazos mi querida winda
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.