Iba colgándome tu recuerdo. Atravesando pasajes de estreches lumínica donde ya solo observo una silueta tenue de lo que fue, de lo que ya no es.
Tu rostro semejaba la jovialidad de un puberto. No eras entonces como eres hoy y yo no era lo que soy. Éramos lo que esperábamos, lo que deseábamos, y lo que nos soñamos en distintas partes de una misma tierra. Creando puentes etéreos que nos invitaban a cruzar, y nos convencieron, acortando las distancias, borrándolas. Como si sólo tuvierámos que abrir los ojos luego de una noche larga sin descansar.
Hoy no sé porque te escribo. Porque las ganas se me mecen aún en ti para escribir.
¿Acaso en la penumbra se esconde una brasa que no termina de arder y se resiste a consumirse? ¿Dónde está esa nube cargada de agua que atraviesa la oscuridad y todo lo apaga? ¿Qué mirada, qué boca, qué caricia no me ha tocado aún en esta utopía?... Y los días se descuelgan del calendario volviéndose semanas, meses y años.
H. S. S.
- Autor: Dama del Silencio (Seudónimo) ( Offline)
- Publicado: 7 de abril de 2014 a las 17:30
- Comentario del autor sobre el poema: Infinitas gracias por sus lecturas y mil discúlpas por cerrar comentarios. Que Dios les siga colmando de bendiciones.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 67
- Usuarios favoritos de este poema: Viento de amor, Hugo Emilio Ocanto, matteo, Mar (Bar Literario), luisa leston celorio
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