Palabras destellantes atropellan
la comisura de dos ventanas amorosas.
Groserias y puentes superlativos
apuñalan el minutero que vive en el pecho
de dos pichones.
Ojos de cristal.
Sucesión de fotografias
oculares rotas.
No hay palabras.
Te miro desde ningún lugar,
te busco a perpetuidad.
En distancia, en silencio,
hundido en el sillón con luz muerta.
No puedo hablar,
no te puedo decir la verdad.
Sólo vuela y piérdete en el
horizonte y se una con el sol,
porque murió el hombre que amabas.
Octavio Aldebarán Márquez.
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Autor:
Octavio Márquez (
Offline)
- Publicado: 8 de septiembre de 2014 a las 11:18
- Comentario del autor sobre el poema: Muchas gracias por su tiempo. Espero sea de su agrado.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 74
- Usuarios favoritos de este poema: ADOLFO CESAR MARCELLO, El Hombre de la Rosa
Comentarios1
La vida esta llena de falacias amigo Octavio
Muy grata la lectura de tus letras...
Saludos de afecto y amistad
El Hombre de la Rosa
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