Uno salió por las calles
a convencer a vecinos,
el otro anduvo por valles,
atravesó mil caminos.
El primero persuadió
a ricos, pobres y abyectos.
El segundo se durmió
sumergido en sus proyectos.
Al alba a Dios recordó,
agradeció el nuevo día,
humildemente vivió
el crédulo, el vigía.
El sol de invierno mostró
sus ansias de mediodía,
el ateo se murió
sin saber a qué venía.
- Autor: Heliconidas ( Offline)
- Publicado: 13 de enero de 2016 a las 22:56
- Comentario del autor sobre el poema: (Poema compuesto por Rubén Cristóbal, de quien tuve el orgullo que haya sido mi tío en la carne, pero mi alma gemela en el arte de la poesía. Sinceramente, uno de los poetas más exquisitos que he leído. IN MEMORIAM)
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 72
Comentarios2
Bonito el poema, pero se puede ser ateo y cultivar la espiritualidad, es mi caso, y no creo que mi vida sea un vacío! Cuestión de necesidades y de respeto por la Vida. Namasté!
Concuerdo con su afirmación sobre la espiritualidad y el no creer. Sin embargo el no creer (como el creer) debe conllevar la posibilidad que la creencia (o falta de ella) pueda estar en desatino, como el mismo término convida a entender. Decir que “creo” en algo o en alguien es afirmar no poseer la completa seguridad de existencia o credibilidad sobre el objeto o sujeto de la creencia o increencia. Por tal motivo, considero que el ateísmo, en realidad, es una forma de fundamentalismo ideológico, ya que directamente afirma taxativamente la ausencia de deidades, cuando en verdad no puede demostrarse tal cosa, como lo contrario tampoco es demostrable. ¿Demostrable a la luz de qué? A la luz del pensamiento racional. Por eso a Dios tan solo se lo puede contemplar con los ojos de la fe. Y la fe y la razón son las dos alas con las que el espíritu humano debe elevarse para contemplar la verdad. Y se lo digo como amante y gran aficionado que soy a los textos científicos. A mí la ciencia, a través del escrutinio de la infinitud y magnanimidad del universo, me ha persuadido a sentir que Dios existe mucho más de lo que el aporte de las religiones han hecho.
Un poema con un ritmo musical..
sin saber a que venía
el ateo muerto está
mientras el crédulo nacía
a Dios y su verdad.
saludos fraternos
El crédulo, al final,
muerto en el suelo yacía,
pues no hay eternidad
más que vivir el día a día.
Si el crédulo sabía
Dios lo saldría a encontrar
el ateo solo cabía
en la tierra a descansar.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.