Estoy conmigo mismo y Dios
aguardado tu dulce llegada
donde desliza sus dedos el sol
en la arista de aquella rama.
golondrino pensé que te encontraría
donde aquel arroyuelo fresco nace;
cerca del enebro intuí que pasarías.
¡Fue mi sorpresa! solo en este rincón,
ni el viento dio aroma de tu presencia,
ni en este árbol entonó el ruiseñor.
- Autor: Christian Jovani (Seudónimo) ( Offline)
- Publicado: 14 de enero de 2016 a las 19:40
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 79
- Usuarios favoritos de este poema: Decepcion, Alexandra L
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