Guitarra cantora, compañera de nanas, dadora de alegría,
me acompañaste desde la primeras luces, mis primeros
lloros no se entienden sin tu son, tu dulce son embriagador,
mezclado con alfajores y roscos de navidad.
Amiga de zambombas y botellas de anís, inspira el genio del
que te escucha, del que te goza.
Mi alma no sabe bailar sin que estés presente. Las Sevillanas
te deben la vida, los Fandangos también.
Nada en Andalucía se explica sin tu existencia, ni en España tampoco.
Cuando te escucho se me pone en pie hasta el último recuerdo,
el más recóndito y guardado.
Te siento tan dentro que eres mía desde que mis ancestros más lejanos
te adoptaran como hombro de penas, la guitarra flamenca de mis
andalusíes y moriscos, mi esencia mas esencial.
Ahora mismo te escucho mientras doy cuerpo a estos versos.
Versos que ningunean ante tu grandeza, ante lo que desatas en mí.
Deseo ser siempre, sin descanso, oído fiel a tus delicias.
Te quiero.
- Autor: Albertín (Seudónimo) ( Offline)
- Publicado: 25 de septiembre de 2016 a las 17:57
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 76
- Usuarios favoritos de este poema: kavanarudén
Comentarios2
Precioso escrito.
Yo también admiro y quiero la guitarra. Nunca tuve la dicha de aprender a tocarla, pero disfruto escuchàndola.
Sentimiento puro el que expresas. Me gusta como escribes
Un fuerte abrazo desde Oliva, Valencia.
Kavi
Te he leído y comentaré: Me encanta el ritmo de la sevillana, siempre suave y suelto.
Rafael.
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