El grosor de mi labor a veces no se despeja
ni me da una sonrisa;
me cae en la cara como lluvia afilada.
Que no hay mal que por bien no venga,
que lo peor es no trabajar teniendo fuerza;
al poeta también se le seca la boca,
porque a años luz viaja suspendido
con un arnés de lápices y papel de antorcha
cubierto por una persiana rítmica.
¿Quien podrá detener sus travesías
tendidas en cada latido mientras canta
y la gloria le brilla?
Él cierra sus ojos al silencio del aire, al silencio mismo,
y cuenta los relámpagos.
- Autor: Christian Jovani (Seudónimo) ( Offline)
- Publicado: 23 de junio de 2017 a las 23:05
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 51
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