En el momento más inesperado tocaste mi puerta una tarde de abril.
Para mi sorpresa,
venías a desordenarme la vida y el cabello.
Para tu sorpresa,
en mi corazón todavía era invierno,
lo recuerdo.
Todo afuera estaba cubierto de nieve y de polvo adentro,
la alacena y la leñera estaban vacías.
El frío era el principal huésped,
había calado hasta mis huesos,
había congelado hasta la recamara.
Disculpa tanto desastre,
pero no estaba preparada para tu llegada.
La llama de tus ojos dejó al descubierto tu intención.
Tus cálidas manos me advirtieron de la amenaza.
Derretirías el hielo,
soplarías la escarcha,
harías la tregua con la frialdad de mis vientos.
Tu sonrisa fue el candil que iluminó mi noche oscura,
mi abrigo fueron tus abrazos
y tus besos me condujeron a la hoguera.
Todo dentro de mi se empezó a descongelar,
creo que debo llamarte primavera.
-
Autor:
Steffany O. (
Offline)
- Publicado: 26 de junio de 2017 a las 09:07
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 33
- Usuarios favoritos de este poema: Marc Tellez Gonzalez
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.