Hoy sé que la verdad no está en esa luz clara,
ni se revela impúdica delante de un entierro,
ni resplandece orgullosa tras un juez triste y dudoso
ni empaña los espejos de mis muchos hoteles
cuando me afeito y me miro y sangro entre mis lágrimas.
Renuncio a esa verdad que de verdad no era
la que me hirió la vida y humilló mi espalda
y me hizo hincar una rodilla joven
en un suelo plagado de espinas de futuro
y me robó entre llantos un cielo promisorio.
Hoy he sabido al fin que es una impostora
que usó siempre las ropas de mis vanos sueños
y me engañó la vida y me tumbó en el suelo
donde al morir intuyo su cara tras un velo
de certezas que adoré y adoro aún, muriendo.
No hay más espejos ni espuma ni cuchillas
para quien ya no hay hoteles ni encuentra un cielo.
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Autor:
Bvalltu (
Offline)
- Publicado: 21 de agosto de 2017 a las 19:58
- Comentario del autor sobre el poema: Siempre que me afeito me reconozco con cierto temor en infinitas vidas, anteriores tal vez, pero pudieran ser simultáneas e incluso futuras.
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Elena Nikkinen, Gisela Guillén
Comentarios1
Lo he editado como he podido, al buen tuntún. Espero que sirva.
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