Al abrir mi corazón a esta ciudad, desde mi ventana en la Maquina del Sustento, Veo las hojas de los árboles brillar, al Viejo Rey de Crinejas Doradas a veces brillar, a veces palidecer ante el paso de las nubes, como palidecen los galanes al paso de las féminas. Y casi en la copa de un árbol, de verdes hojas brillantes como sonrisa de mujer, está él, resguardándose en esa bóveda vegetal, cual faraón en su trono. El, bañado de áurico fulgor, me mira con la majestuosidad de un soberano, como imponiéndome hacerle reverencia. Sus dorados destellos hacen encender en mí la codicia, el deseo de tenerle, de hacerle mío, tan sólo para mí. ¡Ay! si yo pudiera en un arranque de locura salvar el cristal y el espacio que nos separa, y fundir mi boca con su carne en un mortal beso, saciar con él mi hambre y mi sed, ¡Si pudiera! Pero, ya estoy muy viejo para el maroteo, mejor bajo y le compro uno al frutero, un delicioso mango banilejo… ¡¡¡jajajajajaja!!!
De china nos vinieron los mangos y la caña de azúcar, el arroz y la naranja, el plátano y el limón, el jengibre y el pepino, la soya y el anís. Mejor dicho, que los dominicanos no seriamos lo que somos sin los chinos, porque en este país se come arroz y plátano casi tres veces por día, representan el alma nacional. Si un dominicano llega a las 10 de la noche sin haber probado, sin haber comido arroz y/o plátano sentirá y dirá que no ha comido, aunque haya arrasado con todo lo que haya encontrado. Algo de chino llevamos por dentro, y eso lo saben hasta los chinos de Bonao. Así somos, somos así…
Bueno mis queridos Tainos Locos Bohemios, según un estudio dado a conocer ayer en los diarios, aun persiste en nosotros un quince por ciento (15%) de genes de los nativos que habitaban esta isla a la llegada del Gran Almirante (no digo su nombre por aquello del fucú) entonces pregunto ¿No será por eso que nuestros políticos piensan que los pobres y la clase media de este sufrido país todavía usamos taparrabos y naguas? Se los dejo de tarea. Cacique tener hambre, y querer ir al bohío para manguearse su paila de arroz salseao…abur…jijijiji
Tan trabajoso, como un saco lleno de piedras
Que se lleve a la espalda
Tan diminuto, como la esperaza
En casa de pobre
Tan blanco, como la sonrisa
Que florece en los cañaverales
Tan amado, como gota de agua
En medio del desierto
Así eres tú
Pequeño príncipe oriental
Que te enseñoreas
En cada plato de Quisqueya
Donde el hambre te rinde culto
Cual divinidad suprema
Al igual que en tu lejana tierra
Y yo, humilde siervo
Ante ti también me prosterno… Ransés 11:03 18/06/2010
- Autor: El Poeta del Amor 1 ( Offline)
- Publicado: 18 de junio de 2010 a las 13:49
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 108
- Usuarios favoritos de este poema: fannygonzales
Comentarios3
Magnifico, es un placer el haberte...Leído...
Besos!!!
Kalita..
muy bueno,es grato haber pasado a leerte
saludos
jorge
hola poeta del amor lo felicito por su bello escrito.
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