Entre la penumbra y la somnolencia,
dejé un libro, caer en mi mesa,
bebí uno, dos, tres,
quién sabe si diez tragos de mezcal,
y casi al terminar
descubrí el brillo de tus ojos,
intangibles y amorosos,
en el fondo de la botella,
como una sorpresa.
Debilitado en ti,
me dormí, a mitad de la madrugada,
me despertó el frío,
intenté cubrirme,
buscar otra cobija
y sobre mi cama
tus ojos volvieron,
se metieron en mi pecho,
inundaron mis arterias,
y volví a conciliar el sueño,
Querida mía, te fuiste de forma inesperada,
y quisiera desgranar la nostalgia,
estrellarla contra el piso,
porque desde que no estás, respiro,
sigo vivo,
y aunque te desee felicidad donde estés,
y anhele que te protejan bajo su abrigo,
olvidarte, cariño mío, no lo consigo.
- Autor: ANGÉLICA CONTRERAS (Seudónimo) ( Offline)
- Publicado: 16 de octubre de 2018 a las 19:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 67
- Usuarios favoritos de este poema: Amalia Lateano, Sin métrica, Lualpri
Comentarios1
La decepción invita a la embriaguéz
la borrachera la realidad desfigura
y aunque olvidar o se consigue
el brindis prosigue.
Bnito poema mi gran amiga. Ls felicito
Con mucho cariño
JAVIER
Querido Javier, siempre agradecida contigo por la gentileza que muestras en visitar mi espacio y el tiempo que te das en leer mis poemas, deseo que te dejen algún mensaje bello. Abrazo.
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