Ausencia

Esteban Mario Couceyro



Infinita soledad



Levantó la vista, y afuera en la calle

la penumbra ganaba a las últimas luces

en el salón, el rumor de las voces y el tintinear de la vajilla

acompañaban su innegable soledad.



Una semana…, tanto tiempo hacía de su partida

le hacían sentirse, como esos astros suspendidos en el espacio

gravitando entre su estudio y el bar

dónde la vio partir por la inevitable puerta

sumergiéndose en la oscuridad

devorada por esa boca fantástica.



Hace siete días, que se recrimina

la cobardía, esa parálisis obsesiva y correcta

no se atrevió, a un abordaje pintado de casual

el miedo al rechazo, a ser inoportuno.



Uno a uno de esos días, ha regresado

y ella no estaba

retornó derrotado en cada vigilia

sin saber nombrarla.



Esta noche, él gira interminable

en ese café de intenso aroma

pensando en los por qué

de su infinita soledad.

                                                                                                             .....................................................................................

 











La noche, sin luna es particularmente oscura, sobre todo entre los árboles.

Estoy desde hace unas horas, esperando el contacto con el objetivo, el frio incomoda a pesar de la ropa especial, mis manos apenas siente el arma y cada tanto limpio la mira que se empaña por el aliento.

El tráfico es continuo y solo espero que el señuelo funcione y me indique cual es el vehículo objetivo.

Hay una tenue humedad que sube desde el suelo y el pastizal de alguna manera crea un reparo ante la brisa helada que llega del descampado.

En unos días cumplo años y me espera algún tipo de fiesta, pero no los engañaré nadie me agasajará, solo iré por ahí, a tomar algo y decir mentiras a quién me escuche.

Hace años que mi vida, se gasta en situaciones de este tipo, contratos en oscuras circunstancias y un despacho inevitable ….

                                                                                                 ............................................................................

Hace veinte días, que intento escribir. Inicio historias que quizá alguien haya vivido y a los pocos renglones, se diluyen como el agua en la tierra seca.

Busco a los personajes, que a menudo rondaban mis pensamientos, pugnando por esa oportunidad de existir.

Ya no vienen, hasta confirmo haberlos buscado y nada, todo es ausencia, destellos engañosos de historias que se malogran.”

………...

No hubo mas palabras

ni sé su nombre

recuerdo aún hoy

su aroma a niña

y el sabor

dulce

de esos torpes besos.”

……………………………………………………………….

 

Recuerdos ya escritos, vuelan por mi mente, como si fuesen hojas ya secas en el viento

                                                                     ………………………………………………………………………………………………………...

 

          "Bonyour Pascal, comennt ça va”.

 

Ella cruzó el salón

con firme taconeo

con las botas de muchas presillas

y una valija

de lona beige, con vivos de cuero.”

……………………………………………….

 

!Qué mujer¡, era esa corresponsal de guerra en Egipto….., pero ya murió en la última frase escrita.

 

Atardece y los rayos de sol, se alejan con el sigilo de un delincuente, quizá el mismo que me ha robado los personajes.

 

En la penumbra, las últimas notas del trío concertante de Franck, crean un mundo al que no puedo ingresar, a pesar de haberse adueñado de todo el entorno haciendo que la penumbra se balancee, entre el cello y el piano.

Solo yo y esta pantalla clara que denuncia mi ausencia.

…………………………..

 

Soy según creo, un sensible tardío, que desnuda su alma, en la puerta incierta del final de su vida, ignorando si esa puerta es del infierno..., o lo que es peor aún, del paraiso, que difícilmente soportaría.

Cierro los ojos y pienso que, en un principio..., fue el inicio..., de las sombras y las cosas se recrearon a sí mismas. La confusión no reparó en repeticiones..., hasta que se hizo la luz...
Se me ocurre un génesis distinto, humano,
como mi propia vida plagada de errores, los que con habilidad fui justificando como hechos naturales.

 

Si yo fuese yo..., qué seria de todo, si no fuese yo quien lo viese, continúo pensando en afiebradas hipérboles.
Qué hacemos
con eso que vemos por los caminos aleatorios, que nos tocan transitar, para que sea mejor que, ser yo.

Mi mente se adormece, recordando estas palabras.

………….

 

Desde niño

yo también convivo con un alma

que supuse mía y distante.


A lo largo del tiempo

ella y no yo

fue acercándose cada vez más

hoy que ya se detiene el tiempo

ella, casi está dentro mío

por poco eclipsada

con un pequeño desfasaje

que aún falta ajustar

.

sí, falta poco

para que yo

me enamore

del alma"

 

………….

 

 

Recuerdo esa historia de carnaval, en la que descubrí como es la vida.

…………………….

 

Caminé de regreso a mi casa con desgano sabiendo del fracaso..., mi primer gran fracaso. Quería volar entre el murmullo de la gente, abrir los brazos en cruz..., no en cruz no, un poco más arriba y que el Uhuuu fuese tan fuerte como los truenos. Descender lentamente frente a ella, la hermosa princesa, que me vería emocionada al darse cuenta de los ojos del fantasma.

Nuevamente en el ascensor, miro al fantasma a los ojos y no vi dos oscuras cuevas, solo había dos ojos brillosos en una sábana húmeda.

Seguí hasta la terraza, parándome al borde con los brazos abiertos, queriendo abrazar el cielo estrellado, buscando la magia que deseaba mi vida.”

Lo cierto, es que aún estoy en los bordes de esa terraza, esperando la magia...

 

 

  • Autor: Esteban Couceyro (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 16 de diciembre de 2018 a las 11:48
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 28
  • Usuarios favoritos de este poema: anbel
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Comentarios2

  • anbel

    No sé que tienes pero en todo lo que escribes me quedo con ganas de leer más y más. Me ha encantado leerte de nuevo. Eres original y sorprendente escribiendo y quizá sea eso lo que más me engancha. Espero tus nuevos escritos. Un besiño y Feliz Navidad.

    • Esteban Mario Couceyro

      Bendita eres, en la sorpresa de tu alma, que camina los senderos de la imaginación. De esa locura en mundos impensados, en los que la razón se disfraza de locura, resultando ser el espejo cruel de cada verdad aparente.
      Siempre has sido generosa, abreviando las distancias del alma, que cada instante sea una navidad, donde nazca la irreal verdad, que nos asimila a Dios.
      Lo mejor, para ti y tus amores.
      Un abrazo fraterno.
      Esteban

    • Beatriz Blanca

      No me caben dudas, estás pasando por un momento de neblinas, quisiera ayudar, pero es imposible, cada uno vive lo que le corresponde y nada se puede hacer. Recuerda que aquí tienes una amiga que siempre lee lo que dices y además gusta mucho de como expresas las verdades de tu ser poético.
      Te mando un abrazo grande esperando encontrar tus escritos nuevamente.

      • Esteban Mario Couceyro

        Gracias por tus palabras, querida amiga. Es cierto que somos como esas estrellas que vemos de noche, brillando en concordancia en ese campo incierto de infinito espacio.
        Sé de tu amistad, que me honra y por ello valoro.
        Es extraño este viaje por las nieblas, sabiendo que me aman y de eso algo sé..., ignoro por qué mis ojos se limitan por esa niebla, estando embarcado en tantos proyectos personales. Es posible que mi ser, algo gastado, no soporte el reto de vivir como un joven, tan cargado de experiencia y achaques.
        Pero es grato, saberte en sentimientos amistosos, que realmente me confortan.
        Un abrazo agradecido.
        Esteban



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