será otro día de esos de ponerme viejo,
inútil con puros deseos retornar
a lo desaparecido o figurar
juventud frente al espejo
como si fuera acaso una escampada
del tiempo llovido.
Mañana será otro día de hacerme viejo,
veinticuatro horas, mil cuatrocientos
cuarenta minutos de latidos acompasados,
sin demora, igual al día anterior
y al de antes y al de antes...
vendaval que doblega, reloj de cuerda
larga, extinción de cirio.
Y pienso...
¿de dónde vinimos y a dónde vamos,
somos acaso ineptos creadores del laberinto
en que se nos va la existencia?
Aurora rutilante proclama el fausto
nacimiento con sonoro tambor platino,
sin embargo nos vamos envolviendo
en madeja interminable,
despojo de conciencia, fuego fatuo
calcinando el maderaje divino.
Y pienso...
hay que cuidarse de ráfagas decembrinas,
entre frío del padre tiempo
y calor de llamas paganas todo se agolpa,
se agolpa, no sabemos cuántos minutos
tendrá mañana...
más que cuidarse, purificarse
antes que se extinga el cirio.
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Autor:
Carlos Roman Ramirez (
Offline)
- Publicado: 23 de noviembre de 2019 a las 00:49
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 53
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