Poder mirarte entre las hojas de marzo
y la neblina de invierno
sin preocuparme
del clima, del hambre, la angustia
(ni aún siquiera de mi propia sombra)
y sentir que la vida tiene remansos
donde el alma encuentra posada
y encuentra su fiesta,
donde el alma
su cárcel deniega.
(Su cárcel que acaricia los barrotes
de otra cárcel con sus plumas inmensas,
amorosas, con sus labios que arden).
Pasar el camino de la mano contigo,
disfrutar tu carácter que no conoce barreras
y tu bondad que se esparce
como el aroma de la vainilla por los pasillos
de la casa de tu abuela, quiero.
Quiero tus ojos, aquellos emisarios negros
que despachan la tristeza y se parecen
al horizonte que se cubre con su manto de estrella
y observa por su agujero de luna.
Quiero tus labios de sangre
que son un vaso de jamaica fresca y se abren
cual tierna corola del rosal más hermoso.
Quiero tus manos, que reciban mis manos
como al ave que llega a su nido
como el sueño que atiende al cansado
como dios recibiendo a los justos.
Somos dos ligeras palomas
que vuelan y ríen
por encima de todas las cosas,
a través del viento divino
que suspende en el éter
nuestras vidas.
Poder mirarte entre las hojas de mayo
y la neblina de invierno
y pasar el camino,
de la mano,
contigo,
quiero.
-
Autor:
Axel Dueñas (
Offline)
- Publicado: 19 de agosto de 2020 a las 03:45
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 44
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.