Veo esa pequeña espalda encorvada
de hombros caídos al peso de un haz
de noventa y cuatro años, incapaz
e inerte, con la brújula averiada.
Tortuoso le han diseñado el trayecto
al azar, los últimos cuatro lustros,
alejada de apreciados gustos
y enajenada del sublime afecto.
Así tengo a mi madre todavía,
y en la peor angustia de mi amor
ante la clemencia divina apelo;
Y al verla tan enferma, en mi dolor
milagros al cielo arrebataría
cuando todo está perdido en el suelo.
21 de agosto de 2014
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Autor:
vateignoto (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 17 de octubre de 2020 a las 03:44
- Comentario del autor sobre el poema: Este soneto me llega 18 días antes del fallecimiento de mi madre, en el pasillo de urgencias del Hospital Universitario de Tenerife, cuando el medico me dijo que no había nada que hacer, solo retirar medicamentos agresivo y darle calidad de vida.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 28
- Usuarios favoritos de este poema: Vogelfrei, jose S.W., WandaAngel
Comentarios1
Dios le permitió sólo 33 años
a su hijo.
Y menos a muchas madres
y menos a muchos hijos
Fue una bendición lo suyo.
Cero lamentos.
Estad agradecido.
👌
Agradecido estoy de haberla tenido, a mi madre, por tantos años y solo se expresa en versos el dolor del momento. Y muy agradecido estoy, también, por su su visita a mis letras y por su esperanzador comentario.
Un saludo fraternal desde Tenerife.
Esa es la actitud.
Saludos desde el otro lado del océano.
Cuénteme por interno, o por aquí, de su Tenerife... de allá vienen mis raíces.
👌
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