Destino-.

Ben-.

Llegado ya a ese punto de equilibrio

en que hayas una agonía que te parece

indiferente, no encontrarás, sin embargo

una medalla que colgarte. No te resultan

las cosas, del todo irrelevantes, mas

con los ojos repasas todo lo visto hasta ahora,

y prefieres luego callarte. En tu locura

o en tu delirio, la carne se asemeja

a un cristal de doble filo, y lejos de amores

y amoríos, presientes cercana la muerte.

Te llega naturalmente, sin atavíos, como

la parasitaria, llega al tronco joven del pino.

Y aunque ninguna ciudad te espere, ni en ellas

tu amor quede fundado, te alegra saber

que todo tu ser, queda así, ni triste ni alegre;

sino en el más completo de los anonimatos.

 

©

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