Pasado el día, me encontré en un ocaso;
estuve allí – perdido en el espacio, perdido entre tinieblas, perdido! Y no me hallo.
Estuve perplejo a miles de sentidos,
pero tan oscuro encontré “mi desierto”, que ahora no camino y tiritando están mis labios.
Encontré “serpientes”, encontré misterios;
Encontré “tormentas”, más no! algún consuelo.
Encontré la nada y me hallé perdido;
Encontré algún rostro, y es que mi temor había nacido.
Sospeché en un comienzo
que la maldad me venía persiguiendo.
Sospeché unos instantes
de que mi cuerpo había fingido…
Había fingido borrar algunas emociones.
Había llorado al sentir tantos amores.
Había anhelado sentir lo que otros tenían entre sus manos;
Más ¡no! había conocido el rostro del miedo que ahora observo y me está encarcelando.
Ignoré por mucho tiempo, encontrarme “encerrado”…
Miré tan solo un atajo, y es que me escapé de lo no hallado.
Ahora que lo observo, está “sentado” aquí a mi lado,
Y lo único que encuentra en mi cuerpo, es el sabor del miedo, que me hace caminar atormentado.
¿Será el silencio… El que me está matando?
¿Será el frío que en “mi desierto”… me está ahorcando? o
¿Será la burla de otro cuerpo… que me está intimidando?
Logré hallar la respuesta, al sentir muchas emociones juntas; entre ellas fantasiosas – misteriosas y otras llenas de dolor…
Logré despejar mi mente, dentro de la nada y a la vez ausente... así
Logré hallar el miedo, pintado de recuerdos, y entendiendo ahora - que nunca estuvo ausente.
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Autor:
Genova (
Offline)
- Publicado: 4 de octubre de 2010 a las 05:36
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 67
Comentarios2
BELLO HABER PASADO POR TUS LETRAS TAN ESPECIALES .ABRAZOS .STELLA
que profundidad en tus letras, me he pasado aleerte... muy bueno, saluditos, y ten lindo lunes...
kalita.
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