En el silencio de la noche pensé,
al tender mi mano en pura voluntad,
que en un gesto sencillo podría aliviar
el dolor que a otro corazón consumía.
¿Acaso no es humano intentar sanar
la herida ajena que el mundo dejó crecer?
Oh ángeles, regresen, regresen por este pobre ángel del mal,
que solo quiso lo mejor, en su torpeza sin igual.
¿Qué tan bien hice? Mi mente atormentada no halla la paz,
Quizás en el intento de salvar, perdí el rumbo,
y en mi afán de ser faro, me convertí en la tormenta.
Entre más trato de entender, más me confundo,
¿Fue mi ayuda un regalo o una puerta cerrada?
Oh ángeles, regresen, regresen por este pobre ángel del mal,
que solo quiso lo mejor, y sembró un final.
En el espejo, mi reflejo comienza a juzgar,
¿qué tan noble es la ayuda que llega a lastimar?
Mis palabras, cuchillas bajo el velo de bondad,
cortaron el hilo de su tenue esperar.
Ahora veo que mi ayuda fue vanidad,
una tormenta que no supo más que ahogar.
- Autor: Poeta en Decandecias ( Offline)
- Publicado: 2 de mayo de 2024 a las 20:18
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez
Comentarios1
Letras muy enigmáticas con un mensaje profundo
Un saludo
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