Oigo una campana rasgando el silencio,
su talán va atravesando mis oídos,
me doy cuenta, todavía sigo herido,
también me doy cuenta que ahora es mi tiempo...
Me descuelgo de las ramas del olvido,
y me deslizo por su tronco oxidado,
al piso caigo como gato malcriado,
y me estiro cual si fuera yo el felino...
Me encamino directo hacia tus recuerdos,
cual pantera en busca de su esquiva presa,
recuerdos infelices a mi derecha,
los más queridos a mi lado siniestro...
Escojo aquellos que pronuncian mi nombre,
cubiertos de mis añejas esperanzas,
quiero con ellos dibujar mi venganza
y que sepas: no existen los superhombres...
Tuviste años para esconder tu desgracia,
segundos para deshacer el perdón,
nunca supiste qué era la compasión
y que la vendían en cualquier farmacia...
Te encuentro convertida en una borracha,
tu pelo una masa de vida erizada,
una delgadez de momia desvendada,
semeja una famélica mamarracha...
Una lágrima va lenta por tu cara,
yo también he traído mi fiel guadaña,
tú serás la primera de las cizañas
que irá a parar a las encendidas brasas...
Pero, ya no eres lo que tanto esperaba,
tu gran amargura la noche arrugaba,
mi venganza se ha quedado desarmada,
la tristeza hizo mucho más que mi rabia...
No reflexiones mi poesía...vívela
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Autor:
Carlos Armijo Rosas...✒️ (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 2 de abril de 2025 a las 00:12
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, JAGC, MISHA lg, José López Moreno.
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